viernes, 16 de diciembre de 2022

Final Fantasy XI Online lo cambió todo

Según mi trayectoria en prensa este post debería de haber servido como introductorio al blog pero entonces, ¿qué presentación de menú habría sido? Y esto lo comento porque casi siempre que entro a trabajar o colaborar en un nuevo medio, mi primer reportaje se lo dedico a Final Fantasy XI, como el que hice para MeriStation o recientemente en PlayMania. Bueno, allí lo colé por mis loles, pero mi querido MMORPG debía estar.

Y es que Final Fantasy XI (FFXI a partir de ahora) es el juego de mi vida. Lo comenté hace poco aquí también así que no me voy a explayar demasiado. Mi pasión por el género comenzó antes, seguramente cuando se lanzó EverQuest. Recuerdo incluso que hasta las noticias en la televisión española se hacían eco del alcance que había conseguido un juego de este tipo, con conexión online permanente y cientos de miles de jugadores disfrutando de su mundo en tiempo real. 

No recuerdo bien cómo descubrí la existencia del juego en internet pero sí que recuerdo descargarme todo el paquete completo de CDs que componía tanto el título en sí como el launcher, de nombre PlayOnline. Estaba todo en japonés y tiré de guías para poder instalarlo y configurarlo, incluso sabiendo que hacía falta una clave para poder jugarlo... pero allá que fui. Evidentemente, me comí una mierda. PlayOnline era jodido de entender incluso traducido al inglés así que en japonés os podéis hacer una idea.  

Cuando el videojuego se lanzó en América no pocos fuimos los que conseguimos dar con una tienda de importación canadiense que vendía el juego y enviaba a todo el mundo por la módica cantidad de unos 80 euros, moneda arriba o abajo. Ahora parece un precio razonable pero hablamos de 2003 y ese no era un dispendio al alcance de todos. Además no recuerdo que tardara mucho en llegar incluso a pesar de la gran distancia que separa Canadá con España. La edición, en concreto, es esta preciosidad que se muestra a continuación.

Solo traía el juego base y la primera expansión disponible
Cuando la tuve en mis manos y pude oler el cartón y su contenido (sí, soy de esos) casi me da el patatús, ¡qué bien olía todo! Pero claro, si ya tuve problemas a la hora de instalar una versión de dudosa procedencia en japonés, en esta edición no iba a ser diferente a pesar de que al menos se podía entender "más o menos" todo. Porque aunque yo sabía inglés de barrio, FFXI fue el juego que consiguió que a día de hoy pueda tener entrevistas con desarrolladores, moderar Discords en inglés o poder hablar con mis amigos de habla inglesa. 

FFXI supuso para mi un antes y un después no solo para el género, también para el resto. Toda mecánica presente tanto en actuales como en juegos del pasado es susceptible por mi parte de ser analizada con lupa y compararla con el primer MMORPG de Square Enix. Es un juego hecho con tal cariño y cuidado que pocos en la industria han podido toserle en la nuca, aunque explicar esto daría para tematizar el blog enteramente de FFXI así que ya lo resumiré otro día. 

El caso es que Vana'diel, el mundo de FFXI, es la viva imagen de un mundo vivo, valga la redundancia. Las tiendas tienen su propio horario o días libres, el sistema de transporte cuenta con horarios, tiempo de viaje y peajes, el sistema de clima afecta enormemente al mundo y "animales" (por resumir) y cualquier acto que hagas repercute en tu aventura.

Hace unos dos meses eché el cálculo de los años que llevo jugando el género MMORPG y así a cuenta de la vieja calculé que llevaba unos 27 años jugándolos. De todo tipo, no discrimino ni miro pelo. Y solo puedo decir que cualquiera con dos dedos de frente pondría en entredicho las características y la forma de ejecución de cualquier otro MMORPG. No hay comparación posible, FFXI los fulmina. Otro gallo cantaría en cuanto lo hardcore que suponía ser jugar FFXI en su día pero esto ya entra a gusto del consumidor.

No se la de títulos que habré jugado o probado pero tranquilamente superarán las tres cifras y a día de hoy sigo sin ver mecánicas de juego o detalles como los que tiene Final Fantasy XI. Vamos, ¡no me jodas! ¡si hasta los bichos pueden detectarte por sonido, vista, olfato, "sangre" o si lanzas una magia! ¡El 99,9% del resto de títulos lo hacen por proximidad! Y detalles como estos, a cholón. 

Pero en fin, podría extenderme más en este asunto pero el post en realidad es para deciros que mañana día 17 se lanzará un nuevo servidor privado que respeta la época clásica de FFXI añadiendo mejoras de calidad de vida, balanceo en las clases y otras características muy chulas. Se llama Horizon XI y os invito a que lo probéis, os unáis a mi clan junto a más de 30 personas más y disfrutar del mágico mundo de Vana'diel. 

Y si alguna vez habéis estado de aventuras en su mundo, sabed que el día 23 llegará una campaña en la que podréis volver GRATIS al juego desde dicho día hasta el 5 de enero de 2023. Y ya os digo que a pesar de que el videojuego ha cambiado mucho desde sus inicios, la experiencia de juego es ahora muy disfrutable y te permite terminar contenido bastante rápido. Otro gallo canta en lo que respecta a tener el mejor equipo...

jueves, 15 de diciembre de 2022

Llegó la hora

Hace 8 años este blog se llamaba El Desván de los Bits. La idea del mismo era la de hablar de juegos retro, cómo se hizo cada uno de ellos, detalles interesantes y cada entrada finalizaba con un vídeo gameplay grabado por mí de unos cinco minutos de duración del título en cuestión. Llegué a hacer bastantes entradas durante todo un año aunque no todas tenían vídeo. Ahora lo único que queda de ese antiguo contenido es el canal YouTube que abrí para la ocasión con la nada desdeñable cifra de un suscriptor; yo. 

Aunque en realidad las cifras nunca me han importado, sí motivan más o menos a la hora de crear contenido para que otros lo disfruten así que finalmente decidí dejar de lado el blog tras mi "éxito". Lo intenté retomar años después pero se quedó únicamente en una entrada donde anunciaba que volvía al redil. Nada más. 

Llevo ya un tiempo pensando en abrirme un blog para contar mis movidas, ya sea de mi trabajo, de videojuegos o del contenido que creo en YouTube o Twitch. Me he tirado noches buscando comparativas entre WordPress, Blogger y otros blogs gratuitos en donde vomitar mis pensamientos pero al final todo confluye en dos características que me frenan a la hora de elegir uno u otro candidato; dominio algo cutre (.wordpress o .blogspot) o posibilidad de añadir características. 

La segunda opción es más llamativa porque puedo hacer que crezca fácilmente el blog mediante SEO, añadir plugins interesantes y tunearme el blog a mi gusto, pero sin embargo, el dominio .wordpress (así como el otro citado) consigue que por más que te curres la fachada de un blog, la URL destroce todo el trabajo. ¿Y cómo se soluciona eso? Pagando un dominio que ahora mismo no me viene bien. Así que, ¿qué podría hacer? 

Recordé que tenía un blog de mis viajes a Japón en Blogger y, al desplegar la lista de los blogs que llegué a crear en esta plataforma, apareció este. Como el diseño que llegué a conseguir, el fondo, la botonera de los menús y tal me gustaba mucho, he decidido cambiarle la URL, de nuevo los botones y eliminar la única entrada compartida que tenía. Ya sabéis, aquella en la que vaticinaba un regreso que nunca se cumplió. Bueno, ahora sí, pero será algo diferente. 

Habrá tiempo para daros más información sobre mí a aquellos que no me conozcáis, que sepáis de mi vida, mis gustos, mis dilemas y otra serie de cotilleos que siempre interesan (por morbo y marujeo) a la gente. Hoy solo vengo a daros la bienvenida a este mi nuevo renovado blog; El Blog de TaruGaming. 

Y aunque no se cuándo será, también hablaré de juegos retro. Pero vaya, esa es la idea, hablar de videojuegos y de mi vida en general y lo retro es algo que está en mi ADN. Eso sí, vaya por delante que aquí no leeréis al Taru en su oficio de periodista como muchos de vosotros seguramente me leáis en los medios donde trabajo. Tampoco cuidaré mi vocabulario (pero si la ortografía, ¡por dios!) o mis expresiones. Este será mi rincón particular. 

¡Nos vemos en la próxima entrada!